sábado, 13 de junio de 2015

1987 fue un gran año. Se publicó el mejor LP de esa década (que además era el mejor doble LP de la década) y pudimos ver en las pantallas esa dulce y triste historia de amor llamada "Ojos Negros", con un inmenso Marcello Mastroianni. La película me encantó, pero reconozco que ahora me da cierto temor revisarla, porque tal vez se le vean las costuras.  Pero hoy busqué en la red su escena más famosa, y me solazé en comprobar que conserva toda su magia original. En cierto modo, cuando vemos caer el sombrero en la piscina de lodo, todos sospechamos lo que el personaje de Mastroianni va a hacer. Lo que es inevitable que haga.





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